LA MUERTE ES SOLO UNA LARGA AUSENCIA
(DIPTICO)
I
¡Vives, vives! ¿Dónde hallarte podría?
Yo te busco entre sábanas dormido.
Donde expiró tu cuerpo enfebrecido,
una seda se abre en celosía,
por la que pasa y vuelve cada día
tu imagen y tu voz hasta mi oído.
Todo menos tu nombre, está en olvido
y sólo junto a mí tu cercanía.
Aquí y allá tenerte es lo que quiero.
Sin norte al que mirar, sigo acodada
en mi costumbre de esperar tu horario.
Porque huelo tu esencia derramada,
hasta que me consuma yo te espero
en los relojes y en mi calendario.
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lunes, 24 de agosto de 2009
ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 25
LA MUERTE ES SOLO UNA LARGA AUSENCIA
(DIPTICO)
II[1]
Al lado mío estas estando ausente.
Toco las huellas que de ti han quedado.
Tierra pondré, semillas y cuidado
donde dejó tu sangre de ser fuente.
Puertas. Ventanas. Luz únicamente
habitaran la casa que has dejado,
y sólo tú en la flor serás nombrado,
y en la lluvia que nutre la simiente.
Todos vendrán: ¡Venid a esta ladera!
No tengo copas, pero tengo flores.
Bebed vino en sus cálices de cera.
Respaldo no tendré, ni cabecera,
ni más sueño que verte en los alcores
donde tú me alzaras cuando yo muera.
[1] 1.985
(DIPTICO)
II[1]
Al lado mío estas estando ausente.
Toco las huellas que de ti han quedado.
Tierra pondré, semillas y cuidado
donde dejó tu sangre de ser fuente.
Puertas. Ventanas. Luz únicamente
habitaran la casa que has dejado,
y sólo tú en la flor serás nombrado,
y en la lluvia que nutre la simiente.
Todos vendrán: ¡Venid a esta ladera!
No tengo copas, pero tengo flores.
Bebed vino en sus cálices de cera.
Respaldo no tendré, ni cabecera,
ni más sueño que verte en los alcores
donde tú me alzaras cuando yo muera.
[1] 1.985
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