HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO§
I
No le bastaba a España lo ganado.
Ni a su ambicioso cuerpo lo vivido.
Ni al corazón lo nunca acontecido.
Ni al insaciable labio lo cantado.
Porque en ansia de amor fuiste engendrado,
y en un parto de auroras concebido,
el más legitimo, Rubén, tú has sido
del seno de una reina amamantado.
Fue necesaria toda la locura,
ahuyentar de una vez la pesadilla,
las olas cabalgar de anchura a anchura.
Desbarretar cancelas de clausura.
Con un ansia hacia ti fue una rodilla
a postrarse con toda su bravura.
§ 1.966
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lunes, 24 de agosto de 2009
ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 65
HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
II
Por ti fueron los cofres derramados.
Empobreció la más firme riqueza,
y un trono se hizo cuna de pobreza.
Por ti los más valientes embarcados.
Por ti los brazos todos levantados
sacudiendo una manta de pereza
acanelada como la belleza
de las ninfas con cuerpos desnudados.
Eras tan sólo un sueño, y ya rompiste
la bóveda del mar hacia las velas.
Delfín curioseando las orillas.
Travieso, ignoto duendecillo fuiste,
trompetero anunciando carabelas,
poniendo perlas en sus barandillas.
II
Por ti fueron los cofres derramados.
Empobreció la más firme riqueza,
y un trono se hizo cuna de pobreza.
Por ti los más valientes embarcados.
Por ti los brazos todos levantados
sacudiendo una manta de pereza
acanelada como la belleza
de las ninfas con cuerpos desnudados.
Eras tan sólo un sueño, y ya rompiste
la bóveda del mar hacia las velas.
Delfín curioseando las orillas.
Travieso, ignoto duendecillo fuiste,
trompetero anunciando carabelas,
poniendo perlas en sus barandillas.
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HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
III§
De frontera a frontera, solitario
Tu absorto corazón en cabeceo.
Tus labios en continuo deletreo.
Terca pregunta bajo un campanario.
Pájaro. Cisne. Toro. Visionario.
Apostador valiente y sin tanteo.
Descorchador bebiéndose el deseo.
Insaciable garganta de estepario.
Opulento y pobrísimo viajante.
Príncipe saturado. Rey vencido.
Sabio de nuevas ciencias anhelante.
Cuando gimió tu pecho entristecido,
Dios se acercó de pronto, y al instante
como Psiquie te quedaste dormido.
§ Pub. en “Poesía Española”. Febrero 1.968
III§
De frontera a frontera, solitario
Tu absorto corazón en cabeceo.
Tus labios en continuo deletreo.
Terca pregunta bajo un campanario.
Pájaro. Cisne. Toro. Visionario.
Apostador valiente y sin tanteo.
Descorchador bebiéndose el deseo.
Insaciable garganta de estepario.
Opulento y pobrísimo viajante.
Príncipe saturado. Rey vencido.
Sabio de nuevas ciencias anhelante.
Cuando gimió tu pecho entristecido,
Dios se acercó de pronto, y al instante
como Psiquie te quedaste dormido.
§ Pub. en “Poesía Española”. Febrero 1.968
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HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
IV
Cuando el anochecer tiñó el paisaje
y vírgenes estrellas asomaban,
tus labios no nacidos se engendraban
sobre el verde colchón del mestizaje.
Hacia la piel desnuda fue el encaje,
la gorguera, el jubón. Desabrochaban
todas las fuerzas del amor que estaban
sedientas de arribar a tu oleaje.
Zigzagueó en la entraña un filamento
que ninguna otra luz pudo suplirlo.
Bajo el dosel de un limpio firmamento
fuiste difícil, milagroso mirlo,
arpegio por la escala de un acento
que hasta las tumbas hoy podrán oírlo.
IV
Cuando el anochecer tiñó el paisaje
y vírgenes estrellas asomaban,
tus labios no nacidos se engendraban
sobre el verde colchón del mestizaje.
Hacia la piel desnuda fue el encaje,
la gorguera, el jubón. Desabrochaban
todas las fuerzas del amor que estaban
sedientas de arribar a tu oleaje.
Zigzagueó en la entraña un filamento
que ninguna otra luz pudo suplirlo.
Bajo el dosel de un limpio firmamento
fuiste difícil, milagroso mirlo,
arpegio por la escala de un acento
que hasta las tumbas hoy podrán oírlo.
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V
Tu supiste aventar viejos rencores,
los restos sepulcrales, la ceniza.
El dolor por sí mismo cristaliza:
Raro prodigio el odio que da amores
como da el cardo sus divinas flores,
pues si hicimos a América mestiza,
así fuese mejor que no enfermiza,
sin coraje, sin Dios, y sin cantores.
No nos asombrará ningún portento,
no hará temblar el cuerpo de esta España
la conquista del mismo firmamento,
como esa antorcha del descubrimiento
por la que desgajó toda su entraña.
Como ese gozo de tu alumbramiento.
V
Tu supiste aventar viejos rencores,
los restos sepulcrales, la ceniza.
El dolor por sí mismo cristaliza:
Raro prodigio el odio que da amores
como da el cardo sus divinas flores,
pues si hicimos a América mestiza,
así fuese mejor que no enfermiza,
sin coraje, sin Dios, y sin cantores.
No nos asombrará ningún portento,
no hará temblar el cuerpo de esta España
la conquista del mismo firmamento,
como esa antorcha del descubrimiento
por la que desgajó toda su entraña.
Como ese gozo de tu alumbramiento.
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HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
VI
No tendremos laurel jamás bastante
con que gloriar tu pluma, tu garganta,
que de tanto cantar, tu ritmo encanta
más bello que en pentagrama un “andante”.
No hubo “allegro” que fuese por delante,
“prestísimo” ninguno irguió su planta
para alcanzar la tuya que levanta
el corazón en vuelo fascinante.
Subiste al edificio más sonoro
para pulsar la clave de la vida
con tus dedos de arpista en cuerdas de oro.
De astrales luces fue tu pluma ardida.
Insólito planeta, meteoro,
ICARO sin motor, sin ley, sin brida.
VI
No tendremos laurel jamás bastante
con que gloriar tu pluma, tu garganta,
que de tanto cantar, tu ritmo encanta
más bello que en pentagrama un “andante”.
No hubo “allegro” que fuese por delante,
“prestísimo” ninguno irguió su planta
para alcanzar la tuya que levanta
el corazón en vuelo fascinante.
Subiste al edificio más sonoro
para pulsar la clave de la vida
con tus dedos de arpista en cuerdas de oro.
De astrales luces fue tu pluma ardida.
Insólito planeta, meteoro,
ICARO sin motor, sin ley, sin brida.
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HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
VII
¿El Señor dio, tal vez, su asentimiento?
¿Ángel tornó a Francisca en tus batallas?
Sobre tu mano, escritas ya las rayas
eran flechas de luz parando el viento.
Ojeroso llegaste y macilento,
ahíto de brocados. Unas sayas
colgaron de tu pecho otras medallas.
Una virgen cedió a tu encantamiento.
Nos ha quedado un heredero tuyo
que buceará en los libros; olfativo,
ciclópeo como tú, quizás levante
kioscos de malaquita, y haga suyo
el cosmos sideral que te fue esquivo.
En España, tu herencia por delante.
VII
¿El Señor dio, tal vez, su asentimiento?
¿Ángel tornó a Francisca en tus batallas?
Sobre tu mano, escritas ya las rayas
eran flechas de luz parando el viento.
Ojeroso llegaste y macilento,
ahíto de brocados. Unas sayas
colgaron de tu pecho otras medallas.
Una virgen cedió a tu encantamiento.
Nos ha quedado un heredero tuyo
que buceará en los libros; olfativo,
ciclópeo como tú, quizás levante
kioscos de malaquita, y haga suyo
el cosmos sideral que te fue esquivo.
En España, tu herencia por delante.
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VIII
¿Con qué verbo podría yo cantarte
a ti, Rubén, si entrañas removiste,
si tronchabas palabras y bebiste
su médula batiendo hasta embriagarte?
¿Con qué piedras preciosos coronarte
si un yacimiento diamantino fuiste?
De la almendra española pronto huiste
mas ella, siempre fiel, supo esperarte.
Su nombre tu olvidabas, y las pieles
del útero materno, en pujanza
de cachorro que se alza en rebeldía.
Mas regresaste al campo de sus mieles
en tus cantos de “vida y esperanza”,
elevando hasta Dios tu poesía.
VIII
¿Con qué verbo podría yo cantarte
a ti, Rubén, si entrañas removiste,
si tronchabas palabras y bebiste
su médula batiendo hasta embriagarte?
¿Con qué piedras preciosos coronarte
si un yacimiento diamantino fuiste?
De la almendra española pronto huiste
mas ella, siempre fiel, supo esperarte.
Su nombre tu olvidabas, y las pieles
del útero materno, en pujanza
de cachorro que se alza en rebeldía.
Mas regresaste al campo de sus mieles
en tus cantos de “vida y esperanza”,
elevando hasta Dios tu poesía.
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HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
X
Si este viejo solar se sumergiera
por diabólicas fuerzas conjuradas,
al trueno de tu voz, acaudilladas
legiones rescataran su cimera
y en ella cada mano le pusiera
perlas de los abismos arrancadas.
Son todas las Españas enlazadas
las que en una te ciñen su bandera.
Rubén de loco y confesado credo,
sediento de azadón y de simiente.
Tuviste exacta hechura que nosotros:
Jinetes por igual, iguales potros.
Ibérico desplante. Sobre el ruedo
se dobló tu cintura como un puente.
X
Si este viejo solar se sumergiera
por diabólicas fuerzas conjuradas,
al trueno de tu voz, acaudilladas
legiones rescataran su cimera
y en ella cada mano le pusiera
perlas de los abismos arrancadas.
Son todas las Españas enlazadas
las que en una te ciñen su bandera.
Rubén de loco y confesado credo,
sediento de azadón y de simiente.
Tuviste exacta hechura que nosotros:
Jinetes por igual, iguales potros.
Ibérico desplante. Sobre el ruedo
se dobló tu cintura como un puente.
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HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
XI
Te adeudaba la fiebre, el alboroto,
de tanto ardor en mi soñar primero.
Te debía, RUBEN, un cancionero
antes de agonizar mi pecho roto.
Las cuernas penetraron en mi soto.
Una gendarmería holló el sendero,
y sólo me quedé con un lucero
en el que lentamente ya me agoto.
Me envuelvo en una túnica dorada.
Quiero hacerme infantil a toda costa.
Una arista me queda iluminada.
Un pedazo de piel no desgarrada.
Un milagro de flor que no se agosta.
Una virginidad nunca entregada.
XI
Te adeudaba la fiebre, el alboroto,
de tanto ardor en mi soñar primero.
Te debía, RUBEN, un cancionero
antes de agonizar mi pecho roto.
Las cuernas penetraron en mi soto.
Una gendarmería holló el sendero,
y sólo me quedé con un lucero
en el que lentamente ya me agoto.
Me envuelvo en una túnica dorada.
Quiero hacerme infantil a toda costa.
Una arista me queda iluminada.
Un pedazo de piel no desgarrada.
Un milagro de flor que no se agosta.
Una virginidad nunca entregada.
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HOMENAJE A RUBEN DARIO: JOYA POETICA QUE NOS TRAJO EL DESCUBRIMIENTO
XII
Te acusaron las diosas por tu celo.
Por abrir las rendijas de su baño.
Y el Olimpo te impuso como daño
barrer con escobilla de oro el suelo.
Mas bajó Margarita de otro cielo.
Su prendedor de luz se hizo peldaño
y tras ella montaste en un rebaño
de elefantes con piel de terciopelo.
Fuiste al Limbo después como indulgencia.
Los labios te besó una mariposa,
los niños aclamaron tu presencia.
Se hizo un lirio de luz tu corpulencia
y le pediste a Dios sólo una cosa:
¡Que te dejase allí con la inocencia!
XII
Te acusaron las diosas por tu celo.
Por abrir las rendijas de su baño.
Y el Olimpo te impuso como daño
barrer con escobilla de oro el suelo.
Mas bajó Margarita de otro cielo.
Su prendedor de luz se hizo peldaño
y tras ella montaste en un rebaño
de elefantes con piel de terciopelo.
Fuiste al Limbo después como indulgencia.
Los labios te besó una mariposa,
los niños aclamaron tu presencia.
Se hizo un lirio de luz tu corpulencia
y le pediste a Dios sólo una cosa:
¡Que te dejase allí con la inocencia!
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