TINIEBLAS§
O vino a mí, Señor, o yo búsqueme
éste temor que mi existencia mina.
Por un yermo sin luz mi alma camina.
Ni a su soberbia ni a su orgullo teme.
Así voy por caminos, tras mi sombra,
absorta en descifrar mi exigua nada,
y el milagro de ser. La fe nublada,
es un fantasma yerto que me asombra.
Ansío lo inmortal, y en ese infierno
de impotencia tan vil, la sed me abrasa,
como una llama del abismo eterno.
¡Oh, Dios! Mi corazón de fe rebasa,
y cúrame por siempre el mal interno
pues me devora inconsumible brasa.
§ En “Albores”. Años cuarenta
Mostrando entradas con la etiqueta 85. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 85. Mostrar todas las entradas
lunes, 24 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
