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lunes, 24 de agosto de 2009

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 33

INTIMA A QUIJOTE
TRIPTICO


I
En homenaje a la Tolosa y la Molinera.

Os llaman de partido, encenagadas.
Por vosotras ni apuesta el pendenciero.
Ánforas en rincón de estercolero.
Un odre sois, salivas fermentadas.

Absorbidas a diente, succionadas.
Curiosidad de mozo y caballero.
Liquen sobre pared de abrevadero.
Sin acorde y sin ritmo sois pulsadas.

¡Si una lluvia os mojara, y no tormenta!
¡Si unos ojos volcasen su caricia!
¡Si una espada se alzase en vuestra afrenta!

Vivís en soledad calenturienta.
Mientras lloráis en noches de impudicia,
Dios emplaza al deudor de vuestra cuenta.

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 34

INTIMA A QUIJOTE
TRIPTICO


II

Las mujeres honradas que os reniegan
y os juzgan seductoras del esposo,
son culpable de echar en negro foso
el amor prometido y que no entregan.

Ya no encantan, ni endulzan, ni sosiegan
los párpados que vuelven sin reposo.
Desembellecen cuanto fue gozoso,
y en vez de replantar, arrancan, siegan.

Bravas, con voz y mando resolutos,
les vuelven apocados, comineros.
Menguan su potestad, sus atributos.

Antes que afeminados, se hacen brutos.
Marchan hacia ignorados semilleros
para olvidar su decepción, sus lutos.

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 35

INTIMA A QUIJOTE
TRIPTICO


III[1]

CONTIGO IRÁ MI SOMBRA
A Quijote

Bajo mi rostro a tu perfil yacente
que alumbra el lecho de tu alcoba oscura.
Un escarchado arroyo es tu figura,
y en ríos van mis ojos por tu frente.

Yo caliento tu helor inútilmente.
Párpados tuyos besa mi locura,
pómulos, labios de tu boca pura.
En fuego y frío estamos solamente.

Vienen tinieblas a envolver las luces
de tu cuerpo que asciende y que me deja
para siempre olvidada y consumida.

Contigo irá mi sombra. Cuando cruces
de nuevo un mundo de dolor y queja,
me alzaré como un monte hacia tu vida.


[1] § 1.980
Pubs. en el libro “INTIMA A QUIJOTE”. Col. “Asociación de Escritores y Artistas Españoles. 1.986

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 44

CARTA A DIOS
(TRIPTICO)

I

Mi pluma en escribirte se complace,
cuando parte del mundo veleidoso
te arrincona por no ser novedoso
como ropa que ya no satisface.

¡Cuantos ponen furor en tu desguace,
sin saber que un acuario generoso
estas brindando al hombre y, belicoso,
con regueros de pólvora deshace!

Pastor en soledad y sin engaño.
La manada comienza a desmandarse
pero no tu bastón causa es del daño.

Yo te pido, Señor, que no me mudes,
y cuando ya mi ser no esté conmigo,
reconozcas mi voz y me saludes.

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 45

CARTA A DIOS
(TRIPTICO)


II§

Necesidad de Ti. Total. Aspiro
a que tu fuego de una vez me abrase.
Mi corazón sediento de trasvase
se eleva a la medida de tu giro.

Hacia tu vertical el cuerpo estiro.
Por tanto miedo a que mi sed fracase,
muere en los labios la encendida frase
y apenas si te llamo, si respiro.

En mi almohada te busco, todo entero,
cuando vuelvo sin Ti, y anochecida,
con una palmatoria porque veas

Mi cárdena tristeza, el sumidero
salobre de mis pómulos, la herida
por la que dulcemente me golpeas.


§ Este soneto lo incluyó Torcuato Luca de Tena en su libro “La mejor poesía cristiana”. El testamento espiritual de T.L. de T. 1.999

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 46

CARTA A DIOS
(TRIPTICO)



III[1]

Gracias, Señor, por mi vientre redondo.
Por toda la humedad de mis tejidos.
Porque crujió mi hueso en alaridos.
Por el amor. Por el dolor tan hondo.

Por los prismas de luz donde me escondo.
Por mis carnales sueños tan vividos.
Porque acercas un canto a mis oídos
y sólo al eco de tu voz respondo.

Gracias, Señor, por no haberme hecho fiera.
Ni emperatriz. Ni hombre que pudiera
gobernar tu ancho mundo desbocado.

Por este cuerpo que jamás quisiera
elevarte sobre su inmensa hoguera
sosteniendo algún cáliz consagrado.


[1] § 1.970
Del libro: “Carta a Dios”

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 76

LA LLEGADA DEL AMOR
(TRIPTICO)




I (ESPERA)

Mirando atardeceres sin destino.
Lentas llegando siempre las auroras.
La luz lunar, negándole sus horas
a mi pobre linterna de camino.

Imposible volver por otro sino.
¿Qué oráculo implorar? ¿Qué soñadoras
armas viriles, dulces, redentoras,
en ésta impar tribulación de espino?

De los ojos al labio todo un río
gastando su caudal de gota en gota
para aliviar el sentimiento mío.

Una orfandad negrísima en desvío.
Lira. Bandera entre las sienes rota
y en cadena perpetua mi albedrío.

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 77

LA LLEGADA DEL AMOR
(TRIPTICO)


II (LLEGADA)

Débilmente te vi desde mi reja
cuando llegaba lenta mi agonía.
¿Qué lucero acortó tu lejanía?
¿Quién te habló de mi llanto y de mi queja?

Sólo un momento me quedé perpleja.
Algo en mi corazón se contenía.
¿Qué nuevo carcelero me traía
una espiga de luz en su bandeja?

En tus seguros brazos, cuanta hondura
para llenar mi cántaro sediento.
¡Qué contraste de negro y de blancura!

Mi mejilla creció para tu altura
en dulce sensación de abatimiento
desde tu corazón a mi clausura.

ritmos desde el péndulo de mi vida. soneto 78

LA LLEGADA DEL AMOR
(TRIPTICO)


III (POSESIÓN[1])

Quedó en tu hombro mi vigilia. El sueño,
de pronto ávidamente recobrado,
halló su disco de oro en tu costado
como riqueza en posesión de dueño.

De tu suave fricción prendió mi leño
en levísima llama coronado;
Vertido a ti, sin entender pecado,
como la rosa es rosa sin empeño.

Certero tu puntal, paró la ruina
en lo más ancho de la abierta frente,
en lo más hondo que latió la espina.

En lo más alto de la tosca encina,
atalayando el pájaro una fuente,
desde mi boca hasta la tuya trina.

[1] § 1.965
“VALDEPEÑAS” Revista del Aula de Cultura. 1.965